La tradición de dedicar un mes a la Virgen María tiene raíces antiguas, pero la dedicación específica de que sea el mes de mayo se consolidó a través de los siglos tomando fuerza en la Edad Media. A María se le considera como la «flor» más delicada de la creación, modelo de pureza y amor maternal. Por ello, durante el mes de mayo, es costumbre adornar las imágenes de la Virgen con flores, realizar procesiones y celebrar oraciones especiales en su honor.